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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                                       El nacionalismo aragonés desde sus orígenes



              nacionalismo  aragonés,  un  mero  análisis  de  dicho  nacionalismo  y  la  posterior
              repercusión que ha tenido hasta nuestros días.


                     1. Contextualización previa



                     El  nacionalismo  suele  ser  un  término  confuso,  ya  que  a  veces  para  explicarlo
              entran los sentimientos y las emociones. Una palabra cuya función y configuración está

              ligada  a  un  constante  cambio,  pues  como  señala  Carlos  Forcadell  (1998),  “el
              nacionalismo es una especie de rompecabezas teórico, político e histórico” (p.144). Por

              nacionalismo  se  entiende,  tal  y  como  afirma  Isidro  Sepúlveda  (1997),  “un  conjunto

              doctrinal o ideológico, una teoría de legitimidad del poder político, una interpretación de
              la ordenación humana, un principio y forma de ordenación política” (p. 8). Esta definición

              sintetizada  y  aceptada,  proviene  de  diferentes  interpretaciones  y  conceptualizaciones,
              como  las  propuestas  por  E.  Kedourie,  Ernest  Gellner  o  José  Acosta,  entre  otros

              (Sepúlveda, 1997). Estos autores coinciden en afirmar que nación y nacionalismo hacen
              referencia  a  fenómenos  históricos,  “modernos”,  alcanzando  el  éxito  los  nacionalismos

              modernos si se establecen a partir de un pasado medieval (Forcadell Álvarez, 1998).


                     Para hablar de nacionalismo, debe de tenerse en cuenta la palabra nación, pues

              el nacionalismo se identifica con la ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza
              de  nación,  aspira  a  constituir  una  entidad  autónoma  o  un  Estado  independiente.  El

              nacionalismo apela a la voluntad que tiene un pueblo de crear y desarrollar su propio

              estado  soberano.  Atendiendo  a  la  idea  de  nación  y  defensa  de  esta,  la  doctrina  del
              nacionalismo  propone  que  cada  nación  o  pueblo  tiene  derecho  a  ejercer  el  poder

              soberano  sobre  el  territorio  en  que  se  asienta,  viendo  en  ello,  como  señala  Laura
              Vicente,  la  territorialidad  como  principal  requisito  de  las  naciones,  lo  que  suele  llevar

              consigo ciertas aspiraciones de carácter expansionista cuyo objetivo es la búsqueda de
              apropiación del mayor territorio posible (Vicente Villanueva, 2016-2017).


                     Las naciones, para ennoblecerse y justificar su remoto origen tienden a reivindicar

              sus  orígenes  antiguos,  generalmente  de  origen  medieval,  aunque  la  mayoría  de

              personas  que  han  estudiado  la  temática  de  los  nacionalismos  coinciden  en  que  las




                         Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © G. Gracia Guinovart, 2026                  P á g i n a  | 58
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