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Año XXVI, Número 47, enero 2026

       Depósito Legal M-34.164-2001
             ISSN 1695-6214


                                                       Las Beguinas; entre el misticismo y la historiografía



                     Vivimos en un cruce de poderes encontrados, el papal o el imperial, el nacimiento
              de  la  escolástica,  reformas  de  la  iglesia  y  apariciones  de  nuevas  sensibilidades

              espirituales, en este entorno surge el movimiento beguinal, un movimiento de mujeres,

              nace  como  tantas  otras  cosas,  sin  acta  fundacional,  poco  a  poco  como  la  suma  de
              voluntades,  con  la  necesidad  de  encontrar una  espiritualidad  que  las  conforte,  con  el

              afán de darse a los demás, siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, sintiendo su fe y su
              amor a Dios de forma directa y como un acto íntimo. A través de estas líneas vamos a

              intentar conocer mejor a este grupo de mujeres, que seguro que sin pretenderlo nos han
              legado importantes lecciones de vida.



                     Nacimiento del movimiento beguinal.


                          Ante  un  mismo  contexto  social,  unas  similares  inquietudes,  una  idéntica
              búsqueda  de  un  destino  de  vida,  hace  que  personas  distintas  en  diferentes  lugares

              desarrollen idénticas conductas, algo así debió ocurrir con el nacimiento del movimiento
              beguinal,  mujeres  que  sin  conocerse  tenían  una  misma  búsqueda  y  un  parecido

              proceder.


                          No  obstante,  hay  diferentes  opiniones  al  respecto,  hay  historiadores  que

              consideran  que  el  precursor  de  las  Beguinas  fue  el  prelado  Lambert  Le  Bègue  hacia
              1187, en la Iglesia de san Cristóbal de Lieja.


                          La  socióloga  Silvana  Panciera  en  su  libro  “Las  Beguinas,  Mujeres  por  la

              libertad”. Expone la hipótesis del historiador Walter P. Simons, el cual considera que la

              asignación del prelado Lambert, fue una creación realizada en la década de 1250, para
              otorgar  una  paternidad  masculina  al  movimiento,  ya  que,  en  su  consideración,  las

              beguinas no coincidieron en Lieja al mismo tiempo que el prelado, es decir entre 1150 y
              1175. A pesar de eso, la misma autora comenta en su libro la existencia de documentos

              que  hablan  de  las  beguinas  de  Lieja  en  1175,  que  eran  llamadas  popularmente
              “hermanas grises”, debido al color de sus vestidos.










                        Historia Digital, XXVI, 47, (2026). ISSN 1695-6214 © M. Casamitjana Peiró, 2026                  P á g i n a  | 207
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