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Año XXVI, Número 48, Julio 2026

           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    hombres o imitar la pedantería de la mujer de Don Eleuterio, ridiculizada
                    tan donosamente por Moratín en su Comedia nueva; y es que entre todos
                    los tipos que inspiran desprecio y aversión, no hay ninguno tan antipático

                    como  la  marisabidilla.    Razón  tienen  en  asestar  contra  él  críticas
                    aceradas; pero también es indudable que si todas las escritoras imitasen

                    a  María  Carbonell,  si  ninguna  pretendiera  salir  de  la  esfera  de  acción
                    puramente  femenina  y  verdaderamente  moral  a  que  circunscribe  sus
                    obras la maestra de Valencia, recibiría siempre plácemes sinceros en vez

                    de agrias censuras.  Porque ¿dónde puede haber algo más útil y laudable
                    que el que una mujer ennoblecida por el talento y por el talento elevada a

                    los  más  altos  puestos  de  su  carrera  intente  formar  a  las  jóvenes  a  su
                    imagen  y  semejanza,  no  para  que  olviden  sus  deberes  por  las  lides
                    literarias, sino para que hallen en el estudio y en el trabajo, solución a

                                                                    19
                    multitud de problemas domésticos y sociales? .
                                Magdalena  Santiago,  seguiría  comentando,  en  el  mencionado
                    artículo, la necesidad de leer ese tipo de literatura para educar y formar a la

                    mujer.  Por tal razón argumentaba lo siguiente:

                           (…) ¿Qué empresa más noble puede intentar una mujer, que arrancar

                    a  sus  compañeras  de  la  ignorancia,  de  la  culpable  coquetería,  de  la  necia
                    frivolidad, que minan tantos hogares y abren de par en par tantas puertas al
                    vicio?.  Pues bien, estos ideales son los que inspiran las obras de la escritora

                    valenciana; por eso tal vez no ha recogido en el campo literario las espinas que
                    han desgarrado la vanidad y herido cruelmente el amor propio a tantas émulas
                    de Dña. Agustina, la poetisa de El Café, sino las flores que son el más delicado

                    homenaje de las virtudes y de las gracias femeniles .
                                                                      20
                                Y  más  adelante,  Magdalena  Santiago  seguiría  elogiando  la

                    literatura pedagógica de María Carbonell aludiendo a tres obras principales que





                     19   SANTIAGO FUENTES, Magdalena:  “Pedagogía literaria”... Op. cit., p. 5

                     20   Ibid., p. 5




                             Historia Digital, XXVI, 48, (2026). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2026                   P á g i n a  | 70
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